Quiero compartirles la segunda parte de mi tema para que puedan descubrir la importancia de permanecer en contacto con Dios por medio de la ORACIÓN.

3. El tiempo de la oración.

“Orad sin cesar” ( Primera Tesalonicenses 5:17).

Orar sin cesar, quiere decir que mantengamos a Dios presente en todo momento, en toda decisión y en todo pensamiento.

Orar sin cesar, no se refiere a orar de manera repetida y sin descanso, sino más bien a orar con persistencia y regularidad.

Los discípulos tenían hasta una hora en que se reunían para orar, y era en el templo y todos los días.

La ración comienza en lo personal y luego se extiende.

Tiempo de oración no es tiempo perdido, orar no es cansado, orar no es hablar solo, es aprender a oírle a Dios.

Aun sabiendo que la comunión íntima con Dios es posible por a oración y que la oración es un canal de conducción del poder de Dios, muchas veces ignoramos este gran significado y nos perdemos la bendición de Dios.

Ahora quiero compartirles algunas razones por las cuáles hay que orar que últimamente leí en una predicación, cuyo escritor ignoro por el momento:

  • “Porque la oración practicada con perseverancia y fe trae como resultado el progreso espiritual del creyente”
  • “Porque la oración es una interrelación en amor entre Dios y el creyente”.
  • “Porque la oración propicia el encuentro del creyente con el poder de Dios”.
  • “Porque la oración también propicia el encuentro del creyente con su prójimo, para el logro de un mundo mejor, para la salvación de todos los hombres”.
  • “Porque la oración nos conduce necesariamente al arrepentimiento”.
  • “La razón fundamental por la cual un cristiano debe orar en forma continua y ordenada es porque nuestro Señor Jesucristo fue un hombre de oración”.
  • “Porque la oración nos ayuda a encarar las pruebas más duras”.
  • “Porque  la oración puede cambiar cualquier cosa”.
  • “Porque la oración es un imperativo en la experiencia cristiana, pues es el único canal que tiene el hombre para llegar al poder de Dios”.